lunes, 30 de septiembre de 2013

SANTOS POR UNA PAZ “EMBOLATADA”


 Los procesos de paz en Colombia (involucrando únicamente a grupos subversivos) aparte de verlos como un sueño que es “imposible” hacerlo realidad es algo que tiene y hace trascendencia en Colombia catalogado como el undécimo país más peligroso del mundo según varios medios de comunicación. Pero en estos últimos años hemos visto avances por parte del gobierno, avances quizás violentos o un poco más dialogados, pero lo que deseamos es centrarnos en lo que ha traído y ha sucedido con este proceso en este año, teniendo en cuenta que aún no se ha llegado a nada.
El derrumbe de Santos en las encuestas acaba de quitarle a los diálogos de La Habana el sostén de viabilidad política que pretendía asegurar el cuestionado Presidente con su temeraria jugada de ser a la vez Presidente y candidato. Las Farc, por su parte, se quedan sin hacer nada que sea visibilizado como positivo para la paz desde sus mesiánicos pronunciamientos, demasiado continuos, ampulosos y maximalistas para ser procesados -y mínimamente comprendidos y avalados- por una vasta opinión desinteresada de lo que piensan o dejan de pensar las Farc.

En la presidencia de Juan Manuel Santos, comienza un nuevo proceso de paz donde por parte del gobierno hay peticiones y exigencias claras y concretos. 
Los puntos a tratarse en este proceso de paz son 5 los que citare aquí: 

1. Política de desarrollo agrario integral 
2. Participación política 
3. Fin del conflicto 
4. Narcotráfico 
5. Reparación a las víctimas 


Son estos avances se abren nuevos espacios como el que brindó La Corte Constitucional de Colombia  para promover anualmente un encuentro de la jurisdicción, con el propósito de generar un espacio de reflexión acerca de asuntos de gran relevancia jurídica y social. Desde su primera realización, estos conversatorios han venido consolidándose como un valioso escenario de pensamiento, no solo para la Corporación, sino también para los demás empleados y funcionarios de la Rama Judicial, académicos, estudiantes y ciudadanía en general, los cuales reciben una necesaria retroalimentación de parte de expertos nacionales e internacionales en los temas que se desarrollan.


Según lo que dice el presidente en la apertura de este conversatrio dejo claro que  ha transcurrido, el proceso de paz ha llegado al punto de que las FARC y que se dejó claro en estos conversatorios. “ha querido cambiar los puntos de negociación al punto de intentar ingresar o colar dentro de la agenda puntos como el rediseño del estado y los programas sociales del Gobierno o pedir una reducción de fuerzas militares y restitución de tierra, además para añadirle a esto cada día transcurrido desde su comienzo se han unido al reclamo varios grupos pidiendo al Gobierno algo especial como lo fueron las etnias indígenas exigiendo la restauración de víctimas”. León Valencia Agudelo. 

Al transcurrir este proceso el gobierno ha querido y ha dejado muy claro lo que quiere, siempre dando una opinión centrada y buscando negociar los puntos planeados pero como ya lo mencionábamos las FARC hace manifestaciones bastante retoricas, llegando a la mesa con un sueño de cese al juego y mostrándose como la víctima y no como el victimario: “No somos causa sino respuesta a la violencia del Estado que es quien debe someterse a un marco jurídico para que responda por sus atrocidades y crímenes de lesa humanidad”, “Quienes deben reparar a las víctimas son los victimarios atrincherados en la institucionalidad” dijo Javier Ciurlizza. 


Al conocer e intentar interpretar el proceso de paz comprendemos nuestra historia y en mi opinión aquí es donde podría entrar a colación y tendría demasiado peso la frase: “El pueblo que no conoce su historia está destinado a repetirla” donde tras negociaciones fallidas e intentos incompletos el gobierno -más como una lucha personal- han intentado la paz, algo que dentro de cualquier sociedad es no podemos negar que es imposible que no exista la guerra pues siempre habrá un grupo que su modus operandi serán las armas, pero también habrán quienes a pesar de su pasado criminal tengan intensiones de dejar las armas buscando por un camino menos violento la implantación de un nuevo diseño social en un país. 

No sé y tampoco me gustaría afirmar que un proceso de paz exitoso es una utopía que vimos cerca, pero algo es claro, que es que dentro de lo que se quiere y lo que se niega solo se busca algo “paz”, si podemos interpretar de manera exitosa nuestro pasado haciéndolo nulo pero aprendiendo de los errores yo pienso que podría haber paz a pesar de que nuca la haya dentro de nuestros corazones rencorosos.

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